domingo, abril 02, 2006

Nos siguen pegando abajo


Acabo de leer un artículo muy interesante que aparece en "La Nación" sobre el legado de las reformas económicas llevadas a cabo por los economistas formados en Chicago durante la época de la dictadura, y que transformaron a Chile en un fundo, en el cual 5 ó 6 grupos económicos o familias controlan las tres cuartas partes de la riqueza de este país. Claro, nada nuevo, dirán ustedes, pero lo interesante del artículo es que resume muy bien la manera en que los economistas que fueron formados en la década de los 50 y 60 por la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago han tejido una red de reformas económicas y se han instalado en los directorios y empresas que, en este momento, conforman una verdadera telaraña de poder y dinero, y que tiene literalmente en el bolsillo a la mayor parte de los chilenos. Sólo como dato, los máximos ejecutivos de la asociación de Isapres y de las AFP's son parte de la plana directiva de la UDI, y como ellos, la mayoría de los ejecutivos que dirigen a las mayores empresas de Chile, y que, en su tiempo, fueron ya sea privatizadas o transformadas por el frenesí reformista de los Chicago Boys, están de una u otra manera relacionados con los dirigentes de la UDI o de la derecha económica, sentados cómodamente en sus sillones de cuero, y satisfechos de haber logrado el poder que han obtenido con la complicidad de la dictadura que les permitió hacer y deshacer a su antojo. Y pensar que en Diciembre pasado, cuando falleció el empresario Hernán Briones, un ferviente partidario de la dictadura, otro de sus pares, el anciano empresario Ernesto Ayala, lo ensalzó ante las cámaras de televisión casi como si hubiera sido una figura religiosa, destacando que, durante su vida, "creó más de 10.000 puestos de trabajo". Cabe preguntarse entonces: ¿cuántos de estos 10.000 puestos de trabajo les permitieron a esos trabajadores jubilar con una pensión decente? Sería interesante poder hacer un seguimiento a aquellos trabajadores, y ver de primera mano los beneficios que les trajo laborar para tan ilustre personaje. El año pasado, el supermercado que está en la esquina de mi edificio, fue adquirido por el grupo DyS, propiedad del empresario Horst Paulmann. Dos semanas después de la adquisición del supermercado, fui a comprar en la mañana y me encontré con que los empleados estaban en huelga. Pregunté a algunas de las cajeras que conozco hace años qué pasaba, y me dijeron que la nueva administración había decidido recortar la mayor parte de los beneficios salariales que habían tenido con la anterior administración. ¿Será esto lo que los creyentes en el neoliberalismo llaman "optimización de recursos y gestión"? Bueno, los dejo por ahora. Tengo que ir a comprar al supermercado, necesito verduras. ¡Bah! Se me olvidaba que tengo que llevar más plata. La lechuga y los tomates subieron.

1 comentario:

Sangre Ácida dijo...

Y nos pegan donde más nos duele, en nuestra dignidad de trabajadores. Los tipos no respetan leyes laborales (bueno nuestra legislación deja mucho que desear en verdad), convenios colectivos, tienen prácticas antisindicales y todos los males postmodernos propios de una sociedad de libre mercado. Hasta dónde les ha llegado el descaro a estos tipos: utilizar la palabra libre, libre mercado tiñiendo la miseria de sus intenciones con una palabrería que el común de los mortales o no entiende o no reflexiona sobre ello.