domingo, enero 08, 2012

¿Es Tolkien un autor de segundo orden?














En estos días ha aparecido una noticia en The Guardian relativa a que en 1961 no se le otorgó el Nobel a J.R.R. Tolkien por cuanto su prosa era "de segunda categoría". Al respecto, creo que aunque al Premio Nobel a veces le ha pasado lo mismo que al Oscar, esto es, no se ha otorgado a autores que, en opinión de muchos, deberían haberlo obtenido, me parece que lo de Tolkien, y por extensión, a muchos exitosos autores de relatos de fantasía, radica en que sus obras enfatizan demasiado lo sobrenatural y por consiguiente deshumanizan tanto la historia como los personajes. Rafel Gumucio dijo una vez que a él le parecían más atractivos los personajes normales enfrentados a situaciones extraordinarias que los personaes extraordinarios enfrentados a situaciones igualmente extraordinarias. Se podrá estar de acuerdo o no con lo que dicen los estudiosos de la literatura, pero creo que en general el Nobel se ha otorgado a autores que han centrado su obra en la exploración del alma y la psicología humana, con temáticas que intentan re-crear la realidad, antes que reemplazarla por universos fantásticos que pueden ser muy atractivos, e impecablamente escritos, pero que les falta precisamente ese toque de humanidad que hace que una obra destaque por encima de otras. Se ha dicho que lo que ocurre con Tolkien, o con Stephen King, es una muestra de soberbia por parte de los "eruditos" que desprecian a tales autores como si estuvieran en un limbo desde el cual se niegan a ver la popularidad y calidad que estos escritores tienen, y que no toman en cuenta el valor de los mitos como género literario. A este respecto, cabe decir que no es lo mismo un mito como "La Odisea" o "La Iliada", y obras como las de Tolkien, por cuanto las obras de Homero tienen lo que se denomina carácter fundacional, al dar cuenta de la idiosincracia y manera de ver el mundo de la cultura Griega, y por extensión, de toda la cultura Grecorromana posteriormente. Además, Homero, que puede ser considerado con justa razón el padre de la Épica, otorga a sus personajes un tratamiento realista y centra su narración en motivos universales, como la ambición, el amor filial, la lucha por el poder, sin abandonar el centro de su obra, que es precisamente el ser humano al arbitrio de fuerzas que están más allá de su comprensión, y que, aun cuando las pueda atribuir a los designios de los dioses, tienen su origen en las contraddciones, pulsiones y motivos que los definen como seres humanos. Creo que ahí está la diferencia con las obras de Tolkien, y tal vez eso explica que, hasta ahora, su obra no sea considerada a la misma altura de otras narraciones capitales de la literatura universal.

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